Cómo la inteligencia emocional salvará nuestro futuro profesional

  • El cociente intelectual o la experiencia ya no serán suficientes para conseguir o mantener un puesto de trabajo.
  •  Un buena gestión del talento será clave para ganar la batalla a los robots. 

Si desde hace unos años, las empresas ya buscaban líderes capaces de batallar en un entorno tan cambiante como en el que estamos inmersos, ahora es una cuestión de supervivencia.

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En tiempos de crisis, se hace aún más necesario contar con buenos líderes debido a la gran cantidad de decisiones que se deben tomar en un entorno de absoluta incertidumbre. Estas decisiones son clave ya que pueden traer efectos directos y duraderos en la vida de las personas.

Pero cada uno de nosotros, a cualquier nivel, puede ser líder e influir en las decisiones que se tomen, puede ayudar a descubrir oportunidades y salvar el futuro de la empresa. El trabajo en equipo debe reforzarse para luchar aún más fuerte. 

Para ser líder se necesita contar con ciertas habilidades que van más allá de lo que se estudia en el colegio o en la universidad. Habilidades como ser innovador, tener capacidad de análisis para definir estrategias, empatía, motivación, responsabilidad, gestión de emociones, etc. En definitiva conocer las fortalezas y aprovecharlas al máximo, pero también, conocer las debilidades y subsanarlas. 

Daniel Goleman fue el que propuso la idea de que la gestión de las emociones podría ser más determinante para la obtención del éxito de una persona que su coeficiente intelectual.

Muchos de los trabajos que conocemos hoy en día van a desaparecer para los humanos porque se automatizarán. De hecho, ya estamos viendo cómo los niños pueden seguir estudiando por vía telemática y el papel de los profesores es el de supervisar. Esto se ha podido hacer porque en las escuelas se enseña a los niños que memoricen y que realicen tareas repetitivas, sin tener en cuenta las necesidades y los ritmos de cada uno de ellos. Por eso es importante que se enseñen habilidades y aptitudes que las máquinas nunca serán capaces de aprender.

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La gestión del talento es clave para poder ganar la partida a los robots. Por tanto, debemos prepararnos no solo profesionalmente sino también emocionalmente.

Las máquinas podrán sustituir muchas de las tareas que realizan los trabajadores, pero nunca podrán sustituir la creatividad, la imaginación, la emoción, la sensibilidad, la intuición o el pensamiento crítico. Aún estamos a tiempo de enseñar a los más pequeños qué nos hace únicos, qué talento valdrá más que la propia tecnología. 

Por tanto, si aceptamos que las máquinas pueden realizar cualquier trabajo automatizado y programable, ¿qué perfiles empiezan a ser los más demandados por las empresas para enfrentarnos a estos cambios tecnológicos que ya estamos viviendo? 

Aquellos que detectan y gestionan bien sus habilidades emocionales, con creatividad, ética, que resuelven problemas de manera eficaz, practican la escucha activa, conectan con clientes, proveedores y compañeros, y que, por supuesto, hacen todo esto apoyándose en la tecnología. 

El futuro (y no tan futuro) necesita que las personas sean las protagonistas de la quinta revolución y tomen el mando. Estamos viviendo un cambio de era, pero no debemos olvidar el poner al ser humano en el centro. 

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