Por qué tener más nos hace menos felices.

«El problema, en sí mismo, no se trata de las cosas que elegimos, sino de todas aquellas a las que teóricamente, renunciamos».

¿Te ha pasado alguna vez que al ir a comprar una camisa no sabes cuál elegir por la gran cantidad de opciones que existen? Tras varios minutos tratando de elegir una,  ¿acabas sintiendo parálisis y terminas por desistir en la compra?

Esto se debe a que  mientras más alternativas y opciones existan de un mismo producto, los seres humanos estamos menos satisfechos con nuestras adquisiciones.

¿A qué se debe esto? Según el psicólogo Barry Schwartz, creador de esta teoría, agregar opciones a la vida de la gente, inevitablemente, incrementa las expectativas que las personas tienen sobre lo bueno de esas opciones, y lo que eso va a producir es menos satisfacción con los resultados, incluso cuando los resultados son buenos.

En el siguiente video, te lo explico en detalle:

paradoja de la elección.

Vivimos en una sociedad moderna en la que para cualquier producto existen infinidad de opciones y eso, claramente, es un adelanto. A la hora de elegir unas gafas, un ordenador, un coche, existe una gran variedad de marcas, modelos y colores. Pero eso, lejos de generarnos mayor satisfacción, lo que nos genera es una mayor parálisis y, en consecuencia, una mayor insatisfacción.

Hay países en el mundo en el que no existe la liberta de elección, en los que tienen tan pocos recursos que no hay posibilidad de decidir. Si trasladamos nuestra capacidad de elección a las sociedades que no la tienen, no solo ellos serían más felices, sino que nosotros también. Se reduciría el estrés y la culpa de no saber cuál es la mejor opción.  

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