Renovar la imagen de marca, ¿una moda o una necesidad?

¿Cuándo es necesario cambiar la imagen de una marca? ¿Existe un tiempo máximo en el que la marca tenga que renovarse o puede permanecer siempre igual?

Pues esto depende de muchas cosas, de si el target al que se dirige la marca ha cambiado, de si no se está percibiendo la propuesta de valor por parte del público objetivo, de si la marca quiere mantenerse relevante frente a la entrada de nuevos competidores, de si algún componente de la marca entra en conflicto con un elemento externo que la esté perjudicando, etc. Este proceso se llama rebranding y según el grado en el que se aplique, puede implicar replantear todas las estrategias de comunicación, diseño, marketing y publicidad.

¿Qué es el branding?

Una marca no es solo un logotipo, es lo que la gente piensa cuando la ve o consume, lo que le hace sentir y lo que le hace actuar. Por eso, según el grado de modificación de la marca, podría ir más allá de un simple cambio de logo y obligar a redefinir las acciones de posicionamiento. 

Este posicionamiento se consigue a través de una estrategia de branding, es decir a través acciones que se realizan con el objetivo de hacer una marca conocida, deseada y con una imagen positiva en la mente y el corazón de los consumidores. 

Una buena estrategia de branding debe ir acompañada de una promesa de marca, (a qué se compromete la marca en la práctica para que su propósito se convierta en realidad) unos atributos, (características únicas de la marca) y un claro posicionamiento (aquello en lo que la marca es diferente).

Pero en 2018 surgió de la mano de Thierry Brunfaut y Tom Greenwood el término blanding, que significa «falta de carácter» o «carente de personalidad». Algo opuesto al concepto de branding pero que se ha convertido en tendencia y cada vez más marcas lo usan, ¿por qué?

¿Por qué surge el Blanding?

Con la gran variedad de plataformas digitales que existen hoy en día las marcas se han visto obligadas a simplificar sus logos en cuanto a tipografía y colores para poder adaptarse a los diferentes soportes. Colores llamativos o tipografías de mucho diseño que complican la adaptación a los diferentes canales digitales, por ejemplo, las redes sociales o las webs.

Las características principales que siguen esta tendencia son diseño neutro legible en múltiples pantallas y tamaños, tipografía Sans Serif, colores corporativos: Blanco y negro, grandes espacios en blanco y tendencia al minimalismo.

Gran cantidad de marcas con muchos años en el mercado han escogido esta tendencia sin un proceso de rebranding o branding previo. Simplemente han eliminado los elementos más identificativos de sus logotipos para poder adaptarlos a los nuevos canales de comunicación digital.

En definitiva, estamos viendo cómo las marcas cambian su identidad visual por una necesidad pero guiados por una moda que el tiempo dirá si es pasajera o llega para quedarse.

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